sábado, 18 de mayo de 2013
Señor del TIempo
Señor del tiempo y del espacio,
recorres Palestina, recorres nuestras calles,
estabas allí, atrás el tiempo,
y estás aquí presente,
tu corazón junto al nuestro,
y tus ojos nos traspasan con santa quemadura.
Estás en el cielo, junto al Padre,
y estás aquí, caminando a nuestro lado,
y estás en los infiernos del dolor y de la muerte.
No estás sentado en el trono de la gloria,
recibiendo alabanzas incensadas, incesantes,
tu trono es el Corazón del Padre,
tu trono es el corazón de cada hermano,
tu trono es el corazón del mundo;
y tú alentando con tu Espíritu el ritmo y el movimiento,
impulsando el orden y todo crecimiento,
en marcha hacia metas superiores,
en ascensiones solidarias,
hasta la comunión siempre soñada y deseada.
Cáritas
recorres Palestina, recorres nuestras calles,
estabas allí, atrás el tiempo,
y estás aquí presente,
tu corazón junto al nuestro,
y tus ojos nos traspasan con santa quemadura.
Estás en el cielo, junto al Padre,
y estás aquí, caminando a nuestro lado,
y estás en los infiernos del dolor y de la muerte.
No estás sentado en el trono de la gloria,
recibiendo alabanzas incensadas, incesantes,
tu trono es el Corazón del Padre,
tu trono es el corazón de cada hermano,
tu trono es el corazón del mundo;
y tú alentando con tu Espíritu el ritmo y el movimiento,
impulsando el orden y todo crecimiento,
en marcha hacia metas superiores,
en ascensiones solidarias,
hasta la comunión siempre soñada y deseada.
Cáritas
lunes, 6 de mayo de 2013
Pastor de nuestro pueblo
Pastor de nuestro pueblo,
nos guiabas
como los viejos pastores guiaban sus ovejas,
¿Por qué no vienes un rato con nosotros?
¿Por qué has de sentarte siempre
sobre tus nubes de querubes blancos?
Ábrenos tu cara luminosa
como nos abre el sol la suya cada día.
¿No ves que estamos comiéndonos las lágrimas
y nos bebemos el llanto de los ojos?
Somos los mismos que sacaste del destierro
y nos plantaste después por todos los países.
Hemos cubierto valles y montañas.
crecimos mucho más que los pámpanos y cedros.
llegamos hasta el mar, más allá de los polos.
Como una viña somos.
¿Dejarás que se acerque el jabalí,
que nos ronden ladrones y alimañas?
Ven con nosotros.
Cuídanos.
Vendímianos con tu mano generosa.
Somos las cepas que plantaste tú,
Las uvas que soñabas,
El vino que solías prometer a tus amigos.
No dejes que vuelvan a talarnos,
que nos roben el fruto en el otoño.
Ven por la tarde a reparar la cerca,
a mirar los racimos,
a sentarte un rato a la sombra de los pámpanos.
V. M. Arbeloa
nos guiabas
como los viejos pastores guiaban sus ovejas,
¿Por qué no vienes un rato con nosotros?
¿Por qué has de sentarte siempre
sobre tus nubes de querubes blancos?
Ábrenos tu cara luminosa
como nos abre el sol la suya cada día.
¿No ves que estamos comiéndonos las lágrimas
y nos bebemos el llanto de los ojos?
Somos los mismos que sacaste del destierro
y nos plantaste después por todos los países.
Hemos cubierto valles y montañas.
crecimos mucho más que los pámpanos y cedros.
llegamos hasta el mar, más allá de los polos.
Como una viña somos.
¿Dejarás que se acerque el jabalí,
que nos ronden ladrones y alimañas?
Ven con nosotros.
Cuídanos.
Vendímianos con tu mano generosa.
Somos las cepas que plantaste tú,
Las uvas que soñabas,
El vino que solías prometer a tus amigos.
No dejes que vuelvan a talarnos,
que nos roben el fruto en el otoño.
Ven por la tarde a reparar la cerca,
a mirar los racimos,
a sentarte un rato a la sombra de los pámpanos.
V. M. Arbeloa
domingo, 28 de abril de 2013
Si tú eres la vida verdadera
Si tú eres la vida verdadera,
el agua viva del andar sediento,
si tú eres la paz que aquieta el alma,
el Dios de la esperanza al descubierto,
si tú eres el Padre de los hombres,
cabeza y corazón de nuestro cuerpo,
¿por qué temer la muerte inseparable?
¿por qué la angustia, y el horror, y el miedo?
Si no fuese verdad cuanto dijiste
por medio de Jesús el Nazareno,
sería falso lo mejor del mundo,
una inútil pasión el universo,
el tormento de Tántalo la vida,
la esperanza el ensueño de un mal sueño.
Tú eres, tú, Señor de la esperanza,
la pasión y la vida y el ensueño,
y el fin de la fatiga de la muerte
y el remolino azul de tanto miedo.
V. M .Arbeloa
el agua viva del andar sediento,
si tú eres la paz que aquieta el alma,
el Dios de la esperanza al descubierto,
si tú eres el Padre de los hombres,
cabeza y corazón de nuestro cuerpo,
¿por qué temer la muerte inseparable?
¿por qué la angustia, y el horror, y el miedo?
Si no fuese verdad cuanto dijiste
por medio de Jesús el Nazareno,
sería falso lo mejor del mundo,
una inútil pasión el universo,
el tormento de Tántalo la vida,
la esperanza el ensueño de un mal sueño.
Tú eres, tú, Señor de la esperanza,
la pasión y la vida y el ensueño,
y el fin de la fatiga de la muerte
y el remolino azul de tanto miedo.
V. M .Arbeloa
viernes, 26 de abril de 2013
Vives en el pan
Vives en el pan
roto y compartido.
Vives en la copa
redonda de vino.
Banquete de pobres.
Botín de mendigos.
Compañero fiel,
amigo entre amigos.
Vestido de vientos
y sol de domingo,
moreno de viñas,
y hermoso de trigos.
Muerto por los hombres
y en los hombres vivo.
Cuando nos juntamos
te abrimos caminos
y vienes y pasas
alegre y activo
por todas las cosas
por todos los sitios.
Cantamos tu muerte:
el definitivo
triunfo de la vida
por mundos y siglos.
Cantamos la muerte
fatal destino.
Cantamos la fiesta
final del sentido.
Vives en el pan
roto y compartido.
Vives en la copa
redonda de vino.
J.M Arbeloa
roto y compartido.
Vives en la copa
redonda de vino.
Banquete de pobres.
Botín de mendigos.
Compañero fiel,
amigo entre amigos.
Vestido de vientos
y sol de domingo,
moreno de viñas,
y hermoso de trigos.
Muerto por los hombres
y en los hombres vivo.
Cuando nos juntamos
te abrimos caminos
y vienes y pasas
alegre y activo
por todas las cosas
por todos los sitios.
Cantamos tu muerte:
el definitivo
triunfo de la vida
por mundos y siglos.
Cantamos la muerte
fatal destino.
Cantamos la fiesta
final del sentido.
Vives en el pan
roto y compartido.
Vives en la copa
redonda de vino.
J.M Arbeloa
domingo, 21 de abril de 2013
Padre Nuestro
Padre nuestro, que ves nuestro dolor,
nuestro llanto, nuestras dudas, nuestros miedos
a la muerte, a la angustia, a las sombras de la nada,
lo mismo que Jesús en el Gólgota, en el huerto…
Ya sabes que esperamos tus abrazos
y los abrazos vivos de todos nuestros muertos
cuando el mundo dé el salto hacia su cumbre,
cuando venga sobre todos la gracia de tu reino.
Danos el pan de la esperanza cotidiana
y perdona nuestros pasos torcidos
nuestros pasos tan lentos,
que tantas tentaciones y males los retrasan.
Por eso te decimos con gozo y con confianza:
Padre nuestro.
V. M. Arbeloa
domingo, 7 de abril de 2013
No creo... lo que veo
Ahora que estamos solos, Cristo,
te diré la verdad: Señor, no creo.
¿Cómo puedo creerme lo que veo,
si la fe es creer lo que no he visto?
Si oigo tu voz en mí, ¿cómo resisto?
¿Cómo puedo buscar, si te poseo,
si te mastico, si te saboreo?
Esta es mi fe: comulgo, luego existo.
No tendré que saltar sobre el vacío
para llegar al borde de tus manos
o poner en tu pecho mi cabeza.
Más dentro estás de mí que lo más mío.
Conozco más tu voz que la de mis hermanos.
Que es más cierta tu fe que la certeza.
J.L. Martín Descalzo
te diré la verdad: Señor, no creo.
¿Cómo puedo creerme lo que veo,
si la fe es creer lo que no he visto?
Si oigo tu voz en mí, ¿cómo resisto?
¿Cómo puedo buscar, si te poseo,
si te mastico, si te saboreo?
Esta es mi fe: comulgo, luego existo.
No tendré que saltar sobre el vacío
para llegar al borde de tus manos
o poner en tu pecho mi cabeza.
Más dentro estás de mí que lo más mío.
Conozco más tu voz que la de mis hermanos.
Que es más cierta tu fe que la certeza.
J.L. Martín Descalzo
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